martes, 25 de junio de 2013

Ser Hijo de Dios


A lo mejor te has encontrado en alguna ocasión alguien que ha dicho: es como un hijo para nosotros pero sin que llegue a serlo. Lo dicen por la manera de comportarse, etc.

Podíamos pensar que nosotros con Dios estamos en esa misma situación: debemos comportarnos como Hijos de Dios pero...sin llegar a serlo. Y es al revés. Nosotros somos Hijos de Dios no espiritualmente sino ontologicamente y eso es lo que nos lleva a comportarnos como Hijos.

La condición de Hijos de Dios no se pierde porque nuestro comportamiento deje de ser coherente con la Fe. Seremos malos Hijos pero seguimos siendo Hijos. Es como cuando en una familia uno de los hijos deja de tratar bien a sus padres. Sigue perteneciendo a esa familia aunque haya dejado de quererles.

Por consiguiente, si somos Hijos...porque no comportarse como lo que somos...

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